Sistema Internacional de Baile de Salón y Deportivo
Es verdad que el “baile deportivo” es una actividad física divertida, como también es verdad que si la practicamos para presentarnos a competiciones es muy dura.
Puede ser un aliciente para que cada
día, basándote en la técnica, te animes a mejorar tu nivel de baile y congenies mejor con tu pareja pero… ¿se ven tus esfuerzos recompensados? Los profesores exigen mucho y se requieren muchas horas “machacando” una y otra vez la misma figura corta que, junto con otras, forman la estructura de un baile.
En una competición las parejas se dividen dependiendo de dos aspectos: el primero es la edad (dividida en nueve grupos para que las condiciones físicas sean similares) y el segundo son las cinco categorías de nivel en la que puedes promocionar a la categoría siguiente.
Además, una competición sirve para medir tus progresos al saber la calificación de otras parejas, de las que puedes aprender, pero en ella no hay espacio para la improvisación; todos los pasos están medidos en su tiempo, debes mantener una buena postura, coordinarte con tu pareja, ser expresivo y saber estar en la pista, pues son algunos de los elementos a examinar por el jurado.
El éxito es compartido pero el trabajo es doble: dependes de tu pareja en todo momento, en cada paso, en cada movimiento.
Fuente: http://es.geocities.com/bailescuela/
¡Que va a ser
que luchaban por este propósito porque por fin...¡lo han conseguido!